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Informes - Flexibilidad: Aspectos Generales

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© Mª Laura Murúa

Informes

Agosto 2002

 

Flexibilidad: Aspectos Generales

   

El entrenamiento de la flexibilidad exige respetar una serie de parámetros y consignas metodológicas tal como si se tratara de cualquier otra capacidad motora. Su desarrollo, tanto como en el ámbito de la gimnasia o la danza como para el de la vida cotidiana, no puede admitir arbitrariedad, azar o improvisación en la administración de los distintos recursos y componentes de la carga de entrenamiento. Es por ello que los lineamientos generales que se expondrán en el presente informe, favorecerán, por un lado, un incremento cualitativo y cuantitativo de esta capacidad; y , por el otro, permitirán enmarcar las actividades pedagógicas dentro de los límites de la salud y el cuidado de las lesiones musculares más frecuentes que se producen durante el entrenamiento de la flexibilidad.

Aspectos generales del entrenamiento de la flexibilidad

·        La adquisición de la flexibilidad no se obtiene con la misma rapidez en todas las articulaciones o zonas anatómicas. Existen diferentes tiempos necesarios para el desarrollo de la flexibilidad, se establecen los siguientes lapsos aproximados:

Articulaciones Cantidad de días
Columna vertebral 50 - 60
Hombro 25 - 30
Codo 25 - 30
Hombro - Codo 20 - 25
Cadera 60 - 120
Rodilla 25 - 30
Tobillo 25 - 30

Los tiempos antes expuestos encierran una connotación metodológica de gran importancia. La misma consiste en que a la hora de planificar el proceso de entrenamiento de la flexibilidad para una articulación determinada a los efectos de lograr un incremento concreto para una fecha estipulada el profesor puede fijar, en virtud de la disposición de los datos expuestos, el día límite para comenzar con la aplicación de métodos y técnicas específicas. Así, trabajando las distintas zonas anatómicas con la suficiente anticipación, se pueden evitar considerables riesgos de lesión cuando se pretende lograr en horas lo que en realidad demanda meses de evolución.

·        La flexibilidad no asistida se desarrolla de 1,5 a 2 veces más lentamente que la flexibilidad asistida. La intensidad del entrenamiento muscular provocado por la mera contracción de los grupos musculares antagonistas es notablemente inferior a la que puede lograrse por medio de la colaboración de un asistente u otro implemento. Al ser menos intenso el estímulo más lentas son las adaptaciones. Sin embargo un muy buen grado de flexibilidad asistida, no asegura un buen rendimiento no asistido de amplitud articular. Es por ello que si bien el desarrollo de la flexibilidad asistida debe preceder el de flexibilidad no asistida, cronológicamente el trabajo sobre estas dos manifestaciones debe ser paralelo. Es preferible que la resistencia ofrecida por las estructuras fijadoras, aún las no suficientemente flexibles, se conviertan en un factor de sobrecarga para el desarrollo de la fuerza del grupo muscular que la necesita.

·        Durante la fase de incremento de la flexibilidad el trabajo debe ser diario. Se recomienda, en caso de ser necesario, dos sesiones especiales por día. Según parece, 3 o 4 sesiones a la semana bastan para conservar los niveles alcanzados durante el período de máximo desarrollo, siendo que 1 o 2 sesiones por semana son totalmente ineficientes para lograr resultados mínimos y redituables.

·        Una sesión de flexibilidad no puede realizarse ni antes ni después de trabajos de alta intensidad y/o volumen. Para que el momento durante el cual pueda la misma llevarse a cabo sin que cargas previas se conviertan en factores de riesgo o que cargas posteriores se vean desfavorablemente afectadas, se sugiere lo siguiente:

  • No realizar la sesión de flexibilidad antes de trabajar ninguna otra capacidad motora. Mucho menos si esa valencia física a desarrollarse es la velocidad, la reacción o la fuerza explosiva.

  • No realizar tampoco la sesión especial inmediatamente después de trabajos de alto volumen e intensidad. Para el desarrollo de la resistencia anaeróbica, velocidad, velocidad máxima, etc., puesto que el fuerte cansancio local constituye un factor de extremo riesgo de lesión al momento de estirar máximamente la musculatura exigida anteriormente.

  • Tampoco ubicar la sesión especial al terminar el día completo de entrenamiento. Puesto que la fatiga general impide lograr el índice mínimo de relajación necesario para trabajar la flexibilidad en un marco de seguridad elemental.

 ·        El tiempo diario dedicado al desarrollo de la flexibilidad no infiere los 60 minutos. Los tiempos dedicados a la flexibilidad dependen del contexto o circunstancia en que la misma será requerida. Puesto que una cosa son los ejercicios de flexibilidad utilizados como recurso de la entrada en calor o de la vuelta a la calma, y otra son las sesiones especiales y exclusivas para el fomento de esta capacidad. Como parte de la entrada en calor el tiempo dedicado a la movilidad articular y al estiramiento muscular no puede ser inferior a los 15 minutos ni tampoco superior a los 30 minutos, puesto que solamente se trata de un recurso. Al mismo tiempo, como agente del enfriamiento o vuelta a la calma, no se recomiendan menos de 10 a 20 minutos de actividad únicamente dedicadas a la flexibilidad. Ahora bien, hablando de sesiones de la flexibilidad, la duración de la sesión debería oscilar entre los 60 y 80 minutos totales, aproximadamente.

Florencia Soto

Florencia Soto entrenando su abertura